PARATENDINITIS: DEL TENDON DE AQUILES

La historia cuenta que Aquiles, el más valiente héroe griego en la guerra de Troya, fue alimentado con médula ósea de leones y tigres; su madre, lo sumergió en la laguna Estigia, para hacerlo invulnerable, sosteniéndolo del talón, que no se benefició con las aguas, en el cual habrían de herirlo París y los suyos con una flecha envenenada, demostrándose así, en un simple tendón, la fragilidad de nuestra existencia.

Este tendón no es tan simple ya que sin él, no caminaríamos pues es el que propulsa el despegue del pie en cada paso.

La inflamación del tejido que rodea al tendón de Aquiles se denomina paratendinitis.
Este puede producir dolor en la región posterior del talón o en el sitio de su inserción. El proceso inflamatorio se localiza en el tejido que envuelve al tendón llamado paratendón y el origen está dado por un traumatismo o deformación.

Los síntomas son: dolor, no solo en el punto afectado, sino también en toda la pantorrilla, que aumenta al presionar el tendón, sobre todo si se encuentra ligeramente hinchado. El correr, el saltar o exigir esfuerzo a los músculos de la pierna, exigen un estiramiento del tendón, lo que aumenta la inflamación, mecanismo que provoca un dolor invalidante.

Para tratar esta afección, las infiltraciones son el caballito de batalla para mejorarla, aunque la inmovilización también beneficia. Hoy en día la fisioterapia, con su nueva aparatología, dio un toque moderno a la curación de esta patología, superando a otras técnicas, sorprendiendo más y más al ser humano.

Por eso, hoy en día, con el importante resurgimiento de las prácticas deportivas y la continúa vorágine en la que vivimos, es imposible vivir con un tendón lesionado, hay que atenderse y curarse, para seguir estando en carrera.

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