ESPONDILITIS ANQUILOSANTE, LA RIGIDEZ DE LA COLUMNA

Esta es una enfermedad reumática que afecta principalmente a la columna vertebral y en menor medida las extremidades, dando fundamentalmente inflamación vertebral e inmovilidad articular.
El origen de la afección es desconocido, se sabe que afecta con mayor frecuencia a personas jóvenes, alrededor de los 25 años, pero los dolores más importantes se manifiestan después de los 30; la historia se repite, el paciente se queja de dolores de cintura y entumecimiento por las mañanas, las molestias van cediendo a lo largo del día o con el ejercicio, para volver a aparecer al día siguiente; en ocasiones hay períodos de remisión, son algunos meses de descanso de los ataques pero tarde o temprano los síntomas reaparecen.

Las articulaciones más castigadas son las sacroilíacas que son las que unen el hueso sacro, que está al final de la columna vertebral, con los huesos de la pelvis, es común escuchar quejarse al paciente después de estar sentado mucho tiempo sobre un asiento duro; también las vértebras en su totalidad se afectan dando una imagen agobiada y encorvada con una rigidez muy característica que le da al individuo una movilidad muy limitada semejante a un robot, en menor medida se lesionan las articulaciones de las caderas, rodillas, tobillos y pies, además los pacientes refieren problemas intestinales, enrojecimiento de ojos y limitaciones respiratorias como no poder inspirar profundamente.

Los tratamientos disponibles no logran curar la afección pero si aliviar los síntomas y demorar la rigidez, cuanto más temprano se detecta la enfermedad mejor, si se sospecha de la presencia de esta afección, existe un análisis específico que orienta perfectamente al profesional. Es importante mantener las articulaciones con buena movilidad todo el tiempo que se pueda, los ejercicios físicos y respiratorios son considerados imprescindibles, se pueden realizar también tracciones con camillas diseñadas para tal fin, esto impedirá que la persona se encorve ya que estira el aparato ligamentario que en esta enfermedad se retrae. En definitiva, para tratar la espondilitis anquilosante se deberá tener presente un clásico dicho que reza: “El trabajo del médico es mitigar el dolor y el trabajo del paciente es hacer ejercicios y mantener su buena postura”.

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