EL FUTBOL Y SUS LESIONES

Si un marciano aterriza en medio de una cancha de fútbol, en el momento de definirse un torneo mundial, vería una pobre esfera perseguida por un terrestre empecinado en patearla, otros veintitantos tratando de imitarlo, miles más, ordenados por gradas, tensos y expectantes, que juegan también pero con la garganta, todos listos para exclamar una sola palabra: gol !!!.

Al fútbol, no por nada se lo denomina pasión de multitudes; para el hincha, el domingo es día de fiesta, tal vez lo espera a lo largo de toda la semana, como el paciente que espera su consulta con el psicoanalista.

Con cada gol y en cada cántico, se descargan las tensiones nerviosas y las adversidades económicas; se ve al jugador como un ídolo que se juega el cuerpo para ganarse la vida, cosa que uno no haría.

Para el jugador, el atletismo y la dedicación son su vida, sabe los pocos años que tiene para hacerse su colchón económico y trata de no perder tiempo y, en esta vorágine hay conflictos y choques. El fútbol no es deporte de niñas, se lucha, se pelea el tanto y se sufren golpes, son 90 minutos de arriesgar el pellejo, de tratar de quebrar elegantemente al contrario y defenderse a base de coraje.

El peligro en este juego es precisamente, no saber jugar, por ejemplo: ser arquero en un partido de barrio y no saber tirarse a los pies del atacante o tal vez volar para atajar lo inatajable, al mejor estilo Carrizo, puede ser mortal para una columna o un brazo, máxime si uno olvida que desde la época del fútbol escolar a este partido, pasó bastante tiempo; en cuanto al delantero, hay que tener en cuenta que el tratar de eludir al defensor, gambetear y llegar al gol, es todo un triunfo, si no puede saltar el obstáculo, es probable que el botín del contrario lo envíe al mejor instituto traumatológico; los defensores, por el contrario, al poner “fuerza”, en sus trabas, se enfrentan a caídas y esguinces, sin olvidar que son una pared al formarse la barrera para contener un tiro libre.

En definitiva, para gozar el fútbol aficionado hay que tomar ciertas medidas: saber que uno no cuenta con el asesoramiento de un preparador físico o técnico, como sus pares profesionales; se deberá usar protecciones como canilleras, rodilleras o vendajes de tobillo, un verdadero arsenal destinado a varios millones de pseudodeportistas, empeñados en imitar a sus ídolos y, por último no olvidar que entrar en frío a jugar, es el peor enemigo que tienen los músculos, precalentar el cuerpo es la mejor manera de evitar desgarros y distensiones.

Así es el fútbol de hoy, hay concentraciones, comidas proteicas y aparatología capaces de desarrollar al jugador en un santiamén; todavía no se sabe cual es el mejor fútbol, si el de ayer o el de hoy, el hecho que la palabra gol siempre seguirá emocionando hasta al más insensible.

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