ARTRITIS PSORIASICA

La artritis es una afección que produce grandes sufrimientos, y la artritis psoríasica no es menos agresiva para con el que la padece.

Es una enfermedad inflamatoria que generalmente aparece después de muchos años que un individuo sufrió psoriasis de piel, en otras pocas ocasiones aparecen compromisos articulares simultáneamente con los de piel.

A diferencia con artritis reumatoidea, la psoríasica presenta sus primeros dolores articulares aislados y en forma asimétrica, no aparece en ambos pies o manos sino en uno solo por vez, por lo general en las manos y en especial en los dedos, en las articulaciones cercanas a las uñas así como también, lesiones y dolores en la columna vertebral que llevan a la rigidez y a la reducción progresiva de la movilidad normal de la espina; es llamativo ver como el individuo va perdiendo el cavado natural de la cintura o que latera notablemente la postura. En todos los casos hay líquido sinovial lo que da aspecto de hinchazón y enrojecimiento.

Cuando se ven las articulaciones en detalle con radiografías, se evidencia una marcada erosión y destrucción que va limitando los movimientos por dolor y porque las “bisagras” no funcionan correctamente.

Ninguna articulación está a salvo, exenta de ser lesionada por esta afección razón por la cual el paciente que sufre de psoriasis deberá estar atento a los primeros síntomas.
Otro detalle importante es la característica que presentan las uñas en esta gente: son más gruesas, con cambios de coloración y escamosas, situación que en ocasiones hacen que se caigan partes de la uña.

Los tratamientos para esta patología deben ser enérgicos e intensivos con el fin de evitar que las articulaciones involucradas se deformen ya que de no tratarse, estas distorsiones aparecen en corto tiempo. Hay medicamentos antiinflamatorios que no contienen cortisona y que logran disminuir los síntomas; esto es muy importante que lo sepa el paciente pues nunca falta algún vecino o pariente que le recomiende algún remedio o simplemente se automedique con fármacos corticoideos, no recomendados ya que calman inicialmente los dolores pero agravan y encienden el proceso psoríasico dando más perjuicios que beneficios.

En cuanto a la terapia física, se deberá plantear un programa importante de rehabilitación que incluya movilización de todas las articulaciones, fisioterapia como magnoterapia, infrasonido, láser y ejercicios lentos y progresivos. Por otra parte es importante el control del stress y el mejoramiento de la calidad de vida, siendo esto, tal vez uno de los factores más importantes para luchar contra la enfermedad de manera de aumentar las defensas orgánicas, siempre bajas en estos casos.

En definitiva, la artritis psoríasica es una afección que no se cura pero que se alivia sensiblemente y de Usted depende cuanto de este alivio podrá obtener, atendiéndose a tiempo y responsablemente.

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